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Las mayores petroleras del mundo acaban de publicar sus resultados de los últimos tres meses, y las cifras son asombrosas. Sus ganancias provienen de un fuerte aumento en el precio del petróleo, impulsado por las guerras en Irán y Ucrania, que hicieron que fuera más caro el tanque de gasolina y de todo lo que se mueve. Esa misma alza de precios llenó sus cuentas y vació tus bolsillos.
Si bien la industria lo disfraza con comunicados de prensa como algo inevitable a lo que tenemos que adaptarnos, aquí está la misma historia contada de otra forma.
Tus recibos subieron. Sus ganancias subieron. No son dos historias separadas. Es el mismo dinero, que pasa de un bolsillo a otro. Tú pagaste la guerra en la gasolinera y con tus cuentas por pagar. Ellos se lo embolsaron. Aquí tienes seis razones que deberían enfurecerte lo suficiente como para que hagas algo al respecto:
ExxonMobil registró ganancias de 14.700 millones de dólares en tres meses, frente a los 8.800 millones del año anterior. Shell duplicó con creces sus ganancias hasta alcanzar los 9.800 millones, su mejor trimestre en cuatro años. Las de la empresa Total aumentaron un 68% hasta los 6.000 millones. Las de Chevron prácticamente se cuadruplicaron hasta los 12.000 millones. Estas son algunas de las mayores ganancias que estas compañías han registrado en todos los tiempos, y sus directivos se pusieron de pie y se felicitaron. Darren Woods, de Exxon, calificó el trimestre como "marcado por la disrupción, pero definido por la ejecución". Mike Wirth, de Chevron, afirmó que la compañía estaba "a toda máquina, lo cual es bueno, porque el mundo lo necesita" o, dicho de otra forma: "estamos ganando dinero mientras destruimos el clima".
En el mismo trimestre ellos ganaban más que nunca, mientras tú tratabas de ahorrar gas dejando de calentar el agua..
Y aquí viene lo peor. Cuando estas empresas ganan dinero, no bajan sus precios y, en la mayoría de los casos, no lo invierten en energías más baratas y limpias. Simplemente recompran sus propias acciones.
Una recompra de acciones es una forma de canalizar efectivo a los accionistas al aumentar el valor de cada acción restante. Solo este trimestre, Exxon entregó a sus accionistas $9.400 millones y Shell $5.200 millones a través de recompras y dividendos. Shell ha anunciado al menos $3.000 millones en recompras durante diecinueve trimestres consecutivos. Eso no es inversión en el futuro, es invertir en ellos mismos. Eso es una empresa que decide que prefiere recompensar a quienes ya la poseen en lugar de bajar el precio para quienes dependen de ella. Los altos cargos también se benefician: el jefe de Exxon, Darren Woods, cobró $33 millones el año pasado, y Wael Sawan, de Shell, se llevó a casa £13,8 millones, un aumento de casi el 60%. Sé que no están revisando el medidor de electricidad.
Esto no es un caso aislado. Cada vez que una crisis eleva los precios de la energía, sucede lo mismo. El mejor trimestre de Shell antes de este fue 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania disparó los precios y sumió a los hogares de todo el mundo en una crisis del costo de vida. El patrón nunca cambia: cuando el precio de la energía se dispara, tú absorbes el impacto y ellos obtienen sus máximas ganancias. Sus trimestres récord son un reflejo de los peores años de todos los demás.
No todo lo que pagaste se destinó a la perforación y el transporte de petróleo; una parte fue a parar a quienes apostaban por el precio del barril. Cuando los operadores se lanzan al mercado petrolero, pueden inflar el precio mucho más allá de lo que la oferta y la demanda por sí solas justificarían, y tú pagas la diferencia en la gasolinera y en el medidor de luz. Incluso antes de la primera de guerra de este año, los investigadores que analizaron el aumento de 2020 a 2022, justo cuando tu costo de vida comenzó a dispararse, estimaron que la especulación impulsó entre una cuarta parte y la mitad del aumento del precio del crudo, lo que equivalía a hasta 36 dólares por barril. La industria lo niega, lo cual es precisamente lo que cabría esperar de quienes ganaron la apuesta.
Poner impuesto a sus ganancias las ganancias. Un impuesto serio sobre las ganancias excesivas de los combustibles fósiles podría financiar el apoyo que ayuda a las personas a afrontar la actual crisis del costo de vida, la transición a energías que no dañen el planeta y los servicios públicos de los que tod@s dependemos.
No se trata de una idea loca. Es una de las políticas económicas más populares que se pueden presentar al público en todo el mundo, independientemente de su ideología política. Entonces, ¿por qué no se ha implementado?
La respuesta es el cabildeo o lobby, a escala industrial. En el primer semestre de 2025, la industria estadounidense del petróleo y el gas gastó alrededor de 240 millones de dólares en convencer a legisladores en Washington, más de la mitad de lo que gastó en todo el año anterior. En Bruselas, las siete mayores empresas de combustibles fósiles y sus redes acumularon más de mil reuniones con funcionarios de la UE entre 2019 y 2024. Esa es la maquinaria que se interpone entre ti y un recibo más justo: una operación permanente y bien remunerada para mantener las reglas escritas a su favor. Le dirán que los precios altos son simplemente el funcionamiento del mercado. No es cierto. Esto es una decisión de alguien, y unos pocos muy ricos están pagando mucho dinero para que siga siendo así.
Sus ganancias son una cuestión de política económica. También lo es detenerlas. Un impuesto sobre las ganancias excesivas de los combustibles fósiles, que devolvería el dinero para beneficio público, está ahí, listo para ser implementado. Lo único que falta es que suficientes personas lo exijan con la suficiente fuerza como para contrarrestar la influencia de los grupos de presión de las petroleras.
Ahí es donde entras tú. Suma tu nombre a la demanda de un impuesto sobre las ganancias de los combustibles fósiles que financie una salida a esta crisis, en lugar de financiar otra ronda de recompras de acciones para que ellos se hagan aún más ricos: https://bit.ly/ESFIACL
Este trimestre se dedicaron a presumir ante los accionistas. Dediquemos el resto del año a asegurarnos de que haya sido su último trimestre fácil.
Ed Pomfret, responsable de comunicaciones y medios.